THOMAS HOBBES

Publicado: 16/03/2011 en Absolutismo, Fundamentos teóricos del Absolutismo
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A. Thomas Hobbes (1588/1679)

Hobbes es un pensador fuertemente influido por los distintos sucesos y momentos de la revolución inglesa, en particular la ejecución de Carlos I (1649) y la dictadura de Cromwell, que implicaban la total alteración del orden tradicional. Escribe El Leviatán en 1651. Naturaleza Humana: En la base de la teoría política de Hobbes existe una teoría pesimista acerca de la naturaleza humana (sintetizada en el “hombre lobo del hombre”), inferida de hechos observados: el hombre es un ser nacional. Su naturaleza está compuesta por pasiones básicas (placeres como el amor y la alegría, malestares como el odio y la tristeza). La sucesión de pasiones empujan al hombre voluntariamente hacia los objetos en un movimiento vital de atracción-repulsión hacia ellos (valor frente a lo que produce placer, temor ante lo que ocasiona daño y dolor). La felicidad consiste en el éxito de satisfacer un deseo tras otro (obtención-aseguramiento-disfrute-nueva obtención). A su vez, como el logro de un deseo no se agota en el acto de su satisfacción inmediata, la felicidad consiste también en la esperanza de satisfacerla. Además, ser feliz implica la obtención de los medios (poder) para conseguir el fin deseado. Aquí, el deseo de satisfacción es igual al deseo de poder. Esta perpetuación del movimiento, el deseo continuo e infinito, igual para todos los hombres (lo que marca la diferencia entre cada uno es la orientación del deseo, los objetos de interés); el hombre solo puede interrumpir su movimiento permanente con la muerte. Por ley natural, cada hombre tiene libertad para satisfacer sus deseos y para usar cualquier medio que le lleve a ese fin, aunque sin el derecho a preservar la vida no hay posibilidad de disfrute alguna. Por tanto, mediante el uso de la razón el hombre calcula que debe hacer o no para preservar su vida y satisfacer sus deseos. Si todos los hombres comparten esta igual situación, y cada uno de ellos tiene derecho a todo para satisfacer su propio deseo, ello genera un estado de igual inseguridad. Así un hombre puede considerar que su felicidad se completa arrebatándole sus posesiones a otro hombre, la base de la felicidad de este, o viceversa. Estado de Naturaleza: El estado de naturaleza en Hobbes es un estado de guerra de todos contra todos.  Si la naturaleza del hombres está definida por un insaciable deseo de adquisición de más y de poder tras poder, entonces en dicho Estado sólo puede haber caos y anarquía, una inseguridad total. No existe un hombre social y ni sociedad como comunidad, sino individuos atomizados que le asignan a las cosas y a las palabras diferentes, según sus propios intereses e interpretaciones. No existen certezas sino subjetividad total. En la situación de igual inseguridad, en un estado de competencia total de unos contra otros, la desconfianza generalizada termina impidiendo no sólo el pleno goce de los bienes sino que ocasiona la perdida de la libertad, es decir, la infelicidad total, la esclavitud de unos por otros. Los hombres devienen enemigos, llevando una vida miserable y temerosa, sobre todo a la muerte violenta. El miedo (principalmente a la muerte) pone en marcha la razón para encontrar medios para evitarla, uno de ellos, la paz. Por tanto, la búsqueda de seguridad constituirá un fundamento básico de la teoría política de Hobbes. Con ello, no se fundamenta a la manera clásica un orden político virtuoso sino una técnica para garantizar  la preservación de la vida y la paz para el disfrute de los bienes. Pacto: Esto lleva a los hombres a asociarse por mutuo acuerdo y a obedecer a un poder común que les proporcione protección. Dicho acuerdo, impone obligaciones para cada uno. Dentro del reforzamiento de las líneas individualistas de la época, Hobbes sostiene un pacto de cada hombre con cada hombre a los efectos de constituir de manera artificial un poder común absoluto, que reúna la multitud de individuos en la sola persona de un hombre, que proteja la vida y asegure la paz y el orden. Al mismo tiempo, dicho poder crea la sociedad política. El poder común es una unidad artificial y solo puede constituirse por transferencia (cesión o renuncia) mutua de derechos y de medios de cada uno a una sola persona se constituye la autoridad común con poderes absolutos. Se trata de un Pacto de Sumisión. Sociedad política: El poder soberano asegura el orden por la espada y el temor aunque el mismo nace de un cálculo racional. El reconocimiento de obligaciones políticas y la voluntad de obedecer aparecen como la única alternativa frente al caos, la anarquía y la fragmentación. Así,  en la medida en que coincide con su interés, cada hombre comprende racionalmente la necesidad de apoyar una autoridad política única, exterior a él, que imponga reglas civiles, legisle de manera absoluta e imponga la paz. La pérdida de esta situación revierte al estado de naturaleza y a la situación de guerra de todos contra todos, frente a este poder el individuo no tienen derecho a resistir la voluntad del soberano único, aunque puede defender  a sí mismo del uso de la fuerza contra él, a riesgo de quedar en una situación como en el estado de naturaleza respecto al monarca.

Extraído de: Curso de Introducción a la Ciencia Política Ficha Nº1. FHCE. Encargo del curso: Alvaro Rico. P.U. ; 1998.

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